Gris

Gris. Porque no es negro, pero tampoco es blanco. Gris como el humo, que no impide la visión, pero la limita.

Hoy las cosas son grises. Donde sea que mire, hay gris alrededor. Un gris lejano, ajeno, pero que no me queda otra que hacer mío. Un gris que justo cuando empieza a aclararse, se oscurece con más fuerza, fiero e intratable.

Un gris que me sigue en las caras de los que importan. Un gris que no ahoga, pero que no deja respirar. Que se mantiene distante, pero me sigue como una sombra.

Un gris que no pelea, no me habla, no contesta. Un gris frustrante que me lleva a enterrar la cabeza en la almohada y gritar a todo pulmón por primera vez en… la vida.

Y es gris porque no puedo. Porque quiero, pero no depende de mí.

Y mientras el gris me detiene, me mantiene atrapada en esta especie de limbo, otros se hunden en el negro, y no puedo hacer nada más que mirar.